Gente pequeña haciendo cosas grandes (I): Clarence Earl Gideon.

Clarence Earl Gideon (1910-1972), cuando le acusaron de haber cometido un delito, se le ocurrió reclamar asistencia legal por carecer de conocimientos jurídicos, lo que le fue denegado por los tribunales de Florida alegando que las leyes de ese Estado restringían ese derecho a los casos en los que se podía imponer la pena de muerte. De este modo tuvo que representarse a sí mismo e invocó, de manera infructuosa, su inocencia, resultando condenado a cinco años de prisión.

Desde la penitenciaria del Estado, y haciendo uso de la biblioteca de la cárcel, el señor Gideon apeló al Tribunal Supremo argumentando que había sido menoscabado su derecho constitucional a la defensa garantizado por la Sexta Enmienda. El Supremo admitió su caso y le asignó como abogado, para la vista oral, a Abraham “Abe” Fortas, que luego sería juez del propio Tribunal, entre 1965 y 1969, y candidato frustrado a Chief Justice, y que contó en su equipo con la ayuda del más tarde conocido jurista John Hart Ely, que en ese momento era estudiante de tercer año en la Facultad de Derecho de Yale y que posteriormente fue letrado del Chief Justice Earl Warren, a quien dedicó su conocido libro Democracy and Distrust: A Theory of Judicial Review.

En el famoso asunto Gideon v. Wainwright, de 18 de marzo de 1963, el Tribunal Supremo resolvió que los Estados estaban obligados, por mandato de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución a facilitar asistencia legal en asuntos penales a todas las personas, y no únicamente a las que se enfrentaban a casos de pena capital, que carecieran de recursos para pagar su defensa. De esta manera, revocó de manera expresa (overruled) lo que había decidido antes en el caso Betts v. Brady, de 1 de junio de 1942, donde sostuvo que, salvo que concurrieran ciertas circunstancias personales en el acusado, como analfabetismo o discapacidad mental, o se tratara de un caso especialmente complicado, no era precisa la asistencia de un abogado de oficio en los procedimientos penales de los tribunales estatales. El juez Hugo Black, que había emitido un voto discrepante en el caso Betts, fue el ponente de la sentencia en Gideon.

Tras la repetición del juicio, a resultas de la sentencia del Tribunal Supremo, Gideon fue absuelto.

Este “cinematográfico” caso ha sido narrado en varios documentales; uno de ellos es Defending Gideon: A DocumentaryGideon’s Trumpet, un libro escrito por Anthony Lewis, es la base del guión de la película del mismo título, dirigida por Robert E. Collins en 1980, protagonizada por Henry Fonda como Clarence Earl Gideon, José Ferrer como Abe Fortas y John Houseman como Earl Warren (The Chief Justice”). El título invoca un conocido episodio del Antiguo Testamento en el que Gedeón consigue una victoria militar ayudándose del efecto de las trompetas para generar la impresión de que sus 300 soldados son muchos más; está en el libro Jueces (7:16-22).

gideon

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