Breves consideraciones sobre la reforma de la Ley electoral para garantizar el ejercicio del voto de las personas españolas residentes en el extranjero

El Congreso de los Diputados aprobará el 9 de junio una reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General que tiene como objetivo garantizar el ejercicio efectivo del sufragio por quienes residan en el extranjero. En las siguientes líneas haré unas breves consideraciones sobre la necesidad de la reforma y las novedades que, de aprobarse finalmente en el Senado en los términos que saldrán del Congreso, supone esta modificación. 

Primera.- La reforma llevada a cabo por la L. O. 2/2011 para la extensión del voto rogado a los procesos electorales en los que pueden participar los españoles residentes de forma permanente en el extranjero respondió a la preocupación, fundada, de evitar prácticas fraudulentas relacionadas con la identidad de los electores. 

Segunda.- El Censo  Electoral de Residentes Ausentes (CERA) supone en la actualidad un número muy relevante y en crecimiento continuado de electores: 2.264.946 a 1 de abril de 2022, según el Instituto Nacional de Estadística. Estos electores están distribuidos de manera irregular en los diferentes lugares; así, si tenemos en cuenta algunos países europeos, en Alemania residen, en 2022, 138.289; en Francia 231.047, en Gran Bretaña 128.777, en Suiza 104.729 y en Bélgica 53.495; por su parte, en Portugal son 12.007, en Italia 21.013, en Países Bajos 25.424 y, por no citar más, en Andorra 24.128. En África destacan Marruecos con 5.776 residentes; Guinea Ecuatorial con 1.595 y Sudáfrica con 1.342. En América, por mencionar los países con mayor número de electores, tenemos 435.445 en Argentina, 153.778 en Estados Unidos, 153.029 en Cuba, 129.133 en México, 119.760 en Venezuela y 117.783 en Brasil. En Asia destacan Emiratos Árabes Unidos con 4.227, Israel con 4.497, China con 3.760, Filipinas con 3.615 y Japón con 2.344. En Australia el CERA lo componen 21.061 personas y en Nueva Zelanda 1.257.  

Tercera.- La reforma de 2011 permitió alejar muchas de las dudas o sombras sobre la “personalidad” del votante, evitando suplantaciones, pero no cabe decir, más bien al contrario, que haya introducido el principio de efectividad “para garantizar que sus votos se contabilicen en el escrutinio”, sino que cabe imputarle una bajada drástica en los datos de participación electoral: en las elecciones a las Cortes Generales de 10 de noviembre de 2019, según la información que facilita el Ministerio del Interior, el CERA lo formaban 2.130.754 personas, fueron aceptadas 226.050 solicitudes de voto y se computaron 145.908 sufragios (el 6,85%); en los comicios de abril de ese mismo año había en el CERA 2.099.463 y votaron 118.357 (5,64%). En las elecciones generales de junio de 2016 el censo CERA llegaba a 1.924.021 personas, se aceptaron 169.658 solicitudes de voto y se emitieron 121.277 (6,3%). El porcentaje más bajo de votantes tuvo lugar en las elecciones de 2011: con un censo CERA de 1.482.786 personas hubo 138.037 solitudes de voto y, finalmente, 73.361 votantes (4,95%). 

Por contraste, en las elecciones generales de marzo de 2008, anteriores a la reforma de 2011 y con un censo CERA de 1.205.329 personas, votaron 382.568 (31,74%) y en las de marzo de 2004, con un censo de 1.113.754 personas, hubo 304.685 sufragios (27,36%). 

Cuarta.- Urge, pues, una reforma del sistema vigente que, garantizando que vota quien tiene derecho a ello, asegure también que ese voto llegue a tiempo y se tenga en cuenta en el escrutinio correspondiente, algo que deriva de la Constitución, al menos para las elecciones al Congreso de los Diputados. 

Quinta.- Aunque pueden influir más motivos, las principales causas de la bajada de participación son el carácter rogado del voto y el escaso tiempo que ofrecen los vigentes plazos para que se pueda emitir y contabilizar el voto de quienes residen en el extranjero de manera permanente. 

Sexta.- La Proposición de Ley Orgánica de reforma de la LOREG para la regulación del ejercicio del voto por los españoles que viven en el extranjero, presentada por los Grupos Parlamentarios Socialista y Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, contó, de entrada, con un respaldo parlamentario total: fue tomada en consideración el 23 de febrero de 2021 con el voto favorable de los 343 diputados presentes en el Congreso. 

Séptima.- La Proposición de Ley aspira a la supresión del voto rogado, la ampliación de los plazos para que llegue a los electores la documentación que debe acompañar al sufragio, la disponibilidad electrónica de las papeletas, el incremento del número de días para la entrega física de la documentación en las dependencias habilitadas para ello y la extensión del plazo para que los votos lleguen a España al prever que el escrutinio general se realice dos días más tarde de lo hasta ahora previsto. Las enmiendas presentadas inciden en estas pretensiones, mejorándolas. 

Octava.- Por lo que respecta a la identificación de quienes remiten el sufragio, algo que parece haber funcionado bien durante la vigencia del sistema de voto rogado, en la Proposición de Ley se mantienen las previsiones ahora existentes. 

Novena.- Las Embajadas, Oficinas y Secciones consulares están llamadas a jugar un papel muy relevante en cualquier configuración del voto CERA, tanto en lo que tiene que ver con el ejercicio efectivo del sufragio (recogida de votos presenciales, recepción de votos remitidos por correo y envío de todos ellos a nuestro país) como en las fases previas, facilitando a los electores información inmediata de la apertura de los procesos electorales, resolviendo las dudas que puedan surgir, contribuyendo a la verificación de los datos que constan en el censo electoral…

Décima.- La reforma no ha abordado otras cuestiones de extraordinaria importancia dentro de un sistema electoral como pueden ser la introducción de mecanismos que propicien una mayor correspondencia entre votos y escaños (aumentando el número total de escaños, reduciendo a 1 el mínimo asegurado a cada circunscripción, optando por una fórmula electoral que en circunscripciones pequeñas ofrezca más proporcionalidad…), la supresión de previsiones anacrónicas (como la prohibición de publicar encuestas en la fase final de la campaña o, a mi juicio, la existencia de una jornada de reflexión), la reducción de la edad electoral a los 16 años… En lo que respecta a la participación electoral de quienes viven en el extranjero sí me parece que la reforma aporta novedades que pueden contribuir a remediar una situación que resulta de todo punto inadmisible en términos democráticos.

voto CERA

 

 

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