Del odio como discurso al odio como delito, pasando por el discurso del odio (o cómo el mejor Derecho se hace a veces con las personas menos deseables).

Acaba de publicarse en la editorial Tirant lo Blanch México el libro Estudios de casos líderes europeos y nacionales Vol. XIV. La libertad de expresión en el siglo XXI. Cuestiones actuales y problemáticas. Lo han dirigido Luis Efrén Ríos Vega e Irene Spigno, de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, y lo coordinó Víctor J. Vázquez Alonso, de la Universidad de Sevilla. En el libro se incluyen colaboraciones de Lucía Alonso Sanz, Marc Carrillo, Rubén García Higuera, Fernando Álvarez-Ossorio Micheo, Miguel Revenga Sánchez, Myriam Rodríguez-Izquierdo Serrano, Joaquín Urías, Gabriel Doménech Pascual, Emilio Guichot, Miguel Ángel Presno Linera, Fernando Rey Martínez, Germán M. Teruel Lozano y  Ana Valero Heredia. 

Mi colaboración se titula Del odio como discurso al odio como delito, pasando por el discurso del odio (puede descargarse en pdf) y para resumirla en muy pocas palabras cabe decir: 

1) Que el tratamiento jurídico del discurso del odio no puede ais­larse del contexto constitucional de que se trate, incluidos com­promisos internacionales. 

2) Hay que diferenciar el odio como discurso del discurso del odio y del odio como delito

3) No es fácil definir el discurso del odio, que si se vincula a la pro­tección de los grupos vulnerables puede ser combatido de dife­rentes maneras, no necesaria o exclusivamente penales. 

4) El discurso del odio es contextual. 

5) La expansión/banalización del discurso del odio desemboca en la sanción de conductas expresivas, aunque no se proyecten sobre grupos vulnerables ni si incite a la violencia. 

6) Con esta deriva se llega a castigar, especialmente en el ámbito administrativo, el mero quebrantamiento de la moral social. 

7) A la vista de lo dicho por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y de lo que resulta de una interpretación constitucionalmente adecuada de la libertad de expresión, incluidas las expresiones que molestan u ofenden como muestras de odio u hostilidad, habría que derogar varios delitos previstos en el Código penal español —injurias a la Corona, ofensas a los símbolos del Estado y de las comunidades autónomas…— y frenar la expansión sancionadora administrativa en la materia.

Pd. Como dijo el juez Felix Frankfurter, a veces el mejor Derecho se hace con las personas menos deseables.

1 comentario en “Del odio como discurso al odio como delito, pasando por el discurso del odio (o cómo el mejor Derecho se hace a veces con las personas menos deseables).

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