Bajar de 2 horas en 42.195 metros no es lo mismo que bajar de 2 horas en una maratón ¡y lo sabes, Kipchoge!

Esta mañana supimos -algunos, incluso, madrugaron para verlo- que Eliud Kipchoge había, aparentemente por primera vez, bajado de 2 horas para correr 42.195 metros. Digo aparentemente porque no sería imposible que el propio Kipchoge, algún etíope como Bekele o alguna corredora tarahumara alguna vez hubieran hecho lo mismo en un entrenamiento o, simplemente, fuera de los focos. No hay constancia de que ese registro se haya alcanzado nunca en una maratón y, de momento, sigue sin haberse conseguido porque hoy Kipchoge no corrió una maratón que, consiste, además de un recorrido de 42.195, de una serie de reglas, con seguridad discutibles, que hoy no se respetaron. 

Que muchas de las carreras populares, maratones incluidas, son hoy, esencialmente, un importante reclamo turístico y un buen negocio para las ciudades organizadoras es algo obvio y donde se dieron cuenta muy pronto de este potencial fue en Nueva York, cuya maratón genera unos 350 millones de dólares anuales. Desde el momento en que muchas personas estamos dispuestas a desplazarnos a otro país y pagar una inscripción cuantiosa para correr (en Nueva York hasta 530 euros), las organizaciones compiten entre ellas por ofrecer más atractivos, entre ellos un recorrido, con límites de desnivel, favorable y poner liebres que guíen a los participantes para conseguir una determinada marca  (suele haber liebres para quienes aspiran a mejorar el récord mundial pero también para quienes pretenden bajar de 2 horas 45 minutos, de 3 horas, de 4 horas…) En España Valencia es el caso más evidente de maratón en constante crecimiento los últimos años y con grandes atractivos para los corredores y no parece casualidad que estén intentando contratar a Kipchoge para que corra allí. 

Por poner un ejemplo personal y pedestre -valgan las redundancias- fui varias veces correr a San Sebastián porque tiene un recorrido llano, hay un buen nivel medio de participantes, no hay demasiada gente, la temperatura suele ser agradable -aunque no siempre- a finales de noviembre, el público anima muchísimo…y corrí la maratón en 2.45, mucho más rápido que cuando fui a Madrid, donde la altura, la temperatura habitual el último domingo de abril y el recorrido hacen mucho más duros los 42.195 metros y no digamos si uno va, por ejemplo, a Florianópolis (Brasil), donde la temperatura y la humedad no eran precisamente alicientes para correr. Pero incluso cuando se elige un recorrido amable y con previsible buena temperatura pueden ocurrir cosas que uno no espera: fui a Sevilla porque el recorrido es llano y en febrero cabe esperar un tiempo no desastroso; pues bien, cuando corrí allí estuvo lloviendo a chuzos toda la carrera y en varios tramos el viento en contra era desalentador; en suma, esperaba bajar de 2.50 e hice más de 2.56. Pero es, precisamente, esa imprevisibilidad uno de los factores que caracterizan correr una maratón y no meramente 42.195 metros. Si Kipchoge hubiera corrido hoy una maratón no habría decidido que fuera, exactamente, hoy; tampoco que la carrera empezara a la hora más adecuada en términos de condiciones de humedad, temperatura y viento; las liebres no habrían podido ir incorporándose a lo largo de la carrera  ni, mucho menos, un coche podría ir a la distancia adecuada para protegerle y no estorbarle; además, Kipchoge podría tener competencia que igualmente se hubiera beneficiado de las liebres y si éstas hubieran dejado la carrera en el kilómetro 25 (antes incluso de que empiece de verdad una maratón) Kipchoge habría tenido que seguir solo, sin nadie que le marcara el paso y le abrigara del viento. El 16 de septiembre de 2018 Kipchoge ganó la maratón de Berlín con un tiempo de 2:01:39, récord del mundo, superando así la anterior plusmarca de Dennis Kimetto de 2h02:57, y lo hizo corriendo solo desde el kilómetro 25. 

Kipchoge es el mejor maratoniano de la Historia porque tiene el récord mundial, es campeón olímpico y ha ganado 11 (Hamburgo, Rotterdam, Chicago, Río de Janeiro, 4 veces en Londres y 3 en Berlín) de las 12 maratones en las que ha corrido (en Berlín quedó segundo en 2013); todo ello es lo que hace grande a Kipchoge y no haber corrido hoy 42.195 metros en menos de dos horas.

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