Jelo en verano 2018 (5): “En el nombre del padre» y «Philadelphia» (el derecho a un juicio justo).

En el último programa de cine y derecho en Jelo en verano 2018 (puede escucharse en el enlace a partir del minuto 2.30) hablamos del derecho a un juicio justo o equitativo, en los términos del artículo 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), a partir de dos películas bien conocidas del año 1993: En el nombre del padre y Philadelphia.

En el nombre del padre (In the Name of the Father) es una película irlandesa basada en los casos de «los Cuatro de Guildford» y «los Siete de Maguire»; fue dirigida por Jim Sheridan y protagonizada por Daniel Day-Lewis, Pete Postlethwaite y Emma Thompson. Philadelphia fue dirigida por Jonathan Demme y estuvo protagonizada por Tom Hanks y Denzel Washington, el primero consiguió el Óscar al mejor actor y también resultó premiada como mejor canción original «Streets of Philadelphia«, de Bruce Springsteen. 

En ambas películas se desarrollan procesos y, especialmente, la primera ejemplifica cómo debe ser un juicio justo aunque sea por oposición a lo que se muestra en la pantalla.

Las garantías establecidas en el artículo 6 CEDH, y que no son respetadas en En el nombre del padre,  son las siguientes:

“1. Toda persona tiene derecho a que su causa sea oída equitativa, públicamente y dentro de un plazo razonable, por un tribunal independiente e imparcial, establecido por la ley, que decidirá los litigios sobre sus derechos y obligaciones de carácter civil o sobre el fundamento de cualquier acusación en materia penal dirigida contra ella. La sentencia debe ser pronunciada públicamente, pero el acceso a la sala de audiencia puede ser prohibido a la prensa y al público durante la totalidad o parte del proceso en interés de la moralidad, del orden público o de la seguridad nacional en una sociedad democrática, cuando los intereses de los menores o la protección de la vida privada de las partes en el proceso así lo exijan o en la medida en que será considerado estrictamente necesario por el tribunal, cuando en circunstancias especiales la publicidad pudiera ser perjudicial para los intereses de la justicia. 

2. Toda persona acusada de una infracción se presume inocente hasta que su culpabilidad haya sido legalmente declarada.

3. Todo acusado tiene, como mínimo, los siguientes derechos:

a.- a ser informado, en el más breve plazo, en una lengua que comprenda y detalladamente, de la naturaleza y de la causa de la acusación formulada contra él;

b.- a disponer del tiempo y de las facilidades necesarias para la preparación de su defensa;

c.- a defenderse por sí mismo o a ser asistido por un defensor de su elección y, si no tiene medios para pagarlo, poder ser asistido gratuitamente por un abogado de oficio, cuando los intereses de la justicia lo exijan;

d.- a interrogar o hacer interrogar a los testigos que declaren contra él y a obtener la convocación e interrogación de los testigos que declaren en su favor en las mismas condiciones que los testigos que lo hagan en su contra;

e.- a ser asistido gratuitamente de un intérprete, si no comprende o no habla la lengua empleada en la audiencia”.

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