El Derecho constitucional (y sus quiebras) explicados por Forges.

Como es bien conocido, los textos literarios pueden servir como hilo explicativo de concretos problemas jurídicos; así, Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, fue empleado durante los debates previos a la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos a propósito de la conjunción, o no, entre derechos de carácter individual y los que tienen una impronta social. No menos capacidad ilustrativa sobre lo el significado y alcance del Derecho cabe encontrar en el cine, el teatro o, por aproximarnos a lo que nos ocupará en estas páginas, el humor gráfico. Y, en este último ámbito, si alguien ha sabido explicar en España el devenir del Derecho constitucional que nace en 1978, así como las quiebras que ha venido experimentando en estos cuarenta años, ese ha sido Forges.

Forges trasladó a sus viñetas el carácter de la Constitución como norma suprema del ordenamiento y con vocación de estabilidad en el tiempo pero también precisada de reformas que eviten su progresivo acartonamiento, algo que, a nuestro juicio, parece indudable que se está produciendo.

Los principios constitucionales que estructuran el sistema tampoco quedaron fuera del foco forgiano: en sus dibujos hay, en primer lugar, referencias expresas al Estado de derecho y a los elementos que lo componen: el sometimiento de los poderes públicos a normas, la interdicción de la arbitrariedad, la seguridad jurídica,…; también muestras de cómo puede quebrarse este principio.

Pero Forges también diseccionó el contenido de los otros principios estructurales: el Estado democrático (garantía del pluralismo, participación ciudadana en los asuntos públicos, elecciones, protagonismo de los partidos políticos..), el Estado social (promoción de la igualdad real, organización general de la economía,..), el Estado autonómico (descentralización de competencias, nuevos poderes territoriales…) y la integración europea.

    

Si hablamos de los órganos constitucionales del Estado encontramos una cantidad ingente de viñetas que captan con precisión el funcionamiento de las Cortes Generales, del Gobierno y la Administración, del Poder Judicial, de la Jefatura del Estado, del Tribunal Constitucional, del Consejo de Estado… y lo mismo se puede decir de los órganos de gobierno autonómicos, provinciales y locales.

              

 

           

Pero si algo ocupó y preocupó a Forges fueron los derechos fundamentales, a cuya defensa dedicó su obra y su vida: la libertad de expresión, la de manifestación, la prohibición de la tortura, la igualdad -en particular, la igualdad de género-, la libertad personal, la educación, la tutela judicial, el derecho de huelga, el derecho a unas condiciones laborales dignas, un sistema fiscal progresivo,…

  

  

No menos relevante es la presencia en sus viñetas de denuncias sobre las precariedades por las que pasan las personas que carecen de una vivienda digna, las que están en situaciones de pobreza o exclusión social, las que han emigrado o tratan de hacerlo a nuestro país, los pensionistas,… así como la necesidad moral y social de ser solidarios con quienes en otros países sufren dictaduras, hambruna, catástrofes naturales,…

 

  

En suma, a lo largo de miles de viñetas Forges expresó el anhelo de un mundo donde impere un Estado de derechos y no uno de firmes.

 

 

 

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.