A la memoria de Stefano Rodotà.

El pasado 23 de junio de 2017 murió en Roma el profesor Stefano Rodotà, todo un referente en la vida universitaria, política e institucional europea.

En pocas palabras, Rodotà fue profesor en diversas universidades italianas (Macerata, Génova, “La Sapienza” de Roma) e impartió docencia en Australia y en diversos países europeos y americanos. Fue diputado en la Cámara italiana y en el Parlamento Europeo; presidió la Autoridad italiana de protección de datos personales y fue miembro del Grupo Europeo de ética en ciencias y nuevas tecnologías. Participó en la redacción de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea. En 2013 fue candidato a la Presidencia de la República a propuesta del Movimento 5 Stelle.

También mantuvo una constante e incisiva presencia en los medios de comunicación, siendo articulista habitual, entre otros medios, de La Reppublica. En España publicó en El País.

Fue un activista de los derechos civiles, en particular del derecho a decidir sobre la propia muerte, del matrimonio entre personas del mismo sexo y de la laicidad del Estado; también defendió los derechos de las personas inmigrantes.

Entre sus numerosas obras, cabe mencionar, entre otras, Il terribile diritto. Studi sulla proprietà privata (1990); Tecnologie e diritti (1995); Tecnopolitica. La democrazia e le nuove tecnologie dell’informazione (2004); La vita e le regole. Tra diritto e non diritto, (2006); Dal soggetto alla persona (2007); Che cos’é il corpo (2010); Elogio del moralismo (2011); Il diritto di avere diritti (2012); Il mondo nella rete. Quali i diritti, quali i vincoli (2014); Solidarietà. Un’utopia necessaria (2014); Diritto e giustizia: interroghiamo la Costituzione (2016). Aquí habla de sus libros Il diritto di avere diritti y  Elogio del moralismo.

En España se tradujeron varios de sus textos: El terrible derecho,  La vida y las reglas. Entre el derecho y el no derecho y El derecho a tener derechos.

Aquí me limito a recordar, muy brevemente, dos de estos libros que son, creo, ilustrativos de la obra de Rodotà, tanto por lo que respecta al papel del Derecho en las sociedades contemporáneas y los retos a los que debe dar respuesta, como por lo que se refiere al funcionamiento de las instituciones políticas y al modo de ejercer sus funciones por parte de “nuestros” representantes.

Por lo que respecta a la primera cuestión, en La vita e le regole. Tra diritto e non diritto Rodotà se pregunta si puede el Derecho, la regla jurídica, invadir los mundos vitales, adueñarse de la nuda vida, en un contexto social repleto de reglas de las más variadas procedencias, dictadas por poderes públicos y privados, con una intensidad que evoca no tanto una necesidad como una imparable deriva. Con ello, el Derecho acaba tomando tintes autoritarios, representa una imposición y no el reflejo de un sentir común, despertando la reacción de los sacrificados y los excluidos. Aparece una frontera flexible, casi evanescente, entre Derecho y no Derecho, entre la demanda de una regla y su rechazo, entre la exigencia de aseguramiento social y la instintiva reivindicación de la identidad cultural e individual. En la “República de las elecciones”, ¿cuáles son los límites del derecho? Frente a la pretensión de llenarlo todo con cargas jurídicas, Rodotà esgrime la exigencia de respeto a una esfera de libertad y autonomía personal  y social que marque el “hasta aquí y no más allá” del Derecho.

A partir de premisas como otorgar un papel esencial al derecho al libre desarrollo de la personalidad y superar la idea de sujeto de derecho en beneficio de la de persona, en los siguientes capítulos estudia el cuerpo, la soledad, el don, la causalidad, el gen, el clon, el dolor, el cuidado, el final y el poder, títulos que le sirven para, entre otras muchas cosas, fundamentar una ciudadanía desvinculada de la nacionalidad; analizar el creciente “turismo de los derechos”, que afecta a cuestiones como el divorcio, el aborto, la eutanasia o la maternidad subrogada; estudiar la diferencia entre el derecho a que nos dejen en paz y la creciente condena a la soledad; ocuparse de las posibilidades que antes, durante y después de la vida ofrecerá la sociedad post-genómica, así como de las múltiples normas que se refieren a los distintos tipos de dolor y sus tratamientos; postular los poderes que el sujeto debe poder ejercitar cuando ya se ve en trance de muerte,…

En relación con la segunda de las cuestiones, en Elogio del moralismo Rodotà denuncia la inadmisible privatización de la esfera pública, no solo a causa de la brutal apropiación de recursos públicos para satisfacer intereses privados, sino también, y de modo especial, porque las instituciones se han plegado a la pretensión, nunca abandonada, de crear una red de protección cada vez más resistente a favor de corruptos, corruptores e inmorales.

Sostiene Rodotà que si los cargos públicos no quieren transformarse en una “casta” deben mantener la legitimidad pública y la confianza de los ciudadanos. Y la ausencia de actos delictivos no resuelve el problema de comportamientos deshonestos e indignos sobre el modo de ejercicio del poder.

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4 pensamientos en “A la memoria de Stefano Rodotà.

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