Clínica del Máster en protección jurídica de personas y grupos vulnerables: balance de los dos primeros cursos.

Con la conclusión del Curso académico 2016/2017 se cumplen los dos primeros años de funcionamiento de la Clínica del Máster en protección jurídica de las personas y grupos vulnerables. En este comentario, que resume en parte lo expuesto en las II Jornadas de Innovación Docente de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Las Palmas (8/9 de junio), tratamos de explicar el formato adoptado y lo que hemos hecho hasta ahora.

En cuanto a lo primero, a la hora de organizar la Clínica optamos por el formato, en la terminología norteamericana, “Street Law”; es decir, por una estructura que pretende enseñar Derecho a los no juristas para que pueda serles útil en la experiencia cotidiana, “en la calle”. Y lo hicimos así por varias razones: primera, porque uno de los objetivos del Máster al que está vinculada la Clínica es explicar qué son los grupos vulnerables, los motivos de esa vulnerabilidad y cómo, desde el Derecho, se puede combatir esa situación de injusticia y desigualdad; en segundo lugar, en nuestro Máster contamos con un número importante de estudiantes que no son juristas, con lo que no podríamos plantear un proyecto de asistencia técnico-jurídica. En tercer lugar, este tipo de Clínica favorece que los estudiantes del Máster consoliden sus conocimientos y sean conscientes de las implicaciones que supone pertenecer a un grupo vulnerable. Finalmente, este formato presupone que los estudiantes encuentren atractiva la participación en la Clínica, pues no reciben retribución académica.

Respecto al desarrollo de las actividades, en el Curso 2015/2017 se apuntaron 7 estudiantes del Máster, tutelados por 3 profesores (Ángel Espiniella, María Valvidares y Dolores Palacios), que aprendieron a sistematizar y divulgar los conocimientos adquiridos en 3 de los Módulos optativos del Máster: igualdad y violencia de género, acoso escolar y personas demandantes de asilo y refugio. También mejoraron sus habilidades comunicativas al trasladar esos conocimientos  en 9 sesiones a 174 estudiantes de ESO, Bachiller y Ciclos Formativos de cuatro Institutos asturianos: Pando (Oviedo), Fernández Vallín (Gijón), La Magdalena (Avilés) y Rey Pelayo (Cangas de Onís). A la hora de planificar la pedagogía de las actividades contamos con la inestimable ayuda del profesorado de los Institutos; especialmente, de Susana Rancaño, Inmaculada Cereceda, Xandru Fernández y Carlos Pérez Lera.

En el Curso 2016/2017 se inscribieron 16 estudiantes y egresados del Máster y organizamos 6 grupos:  igualdad y violencia de género, igualdad y discriminación en el ámbito laboral, pobreza y exclusión social, discapacidad, acoso escolar y personas demandantes de asilo y refugio, sumando a Diego Álvarez Alonso y Roger Campione a los profesores del año anterior. Además, contamos con 3 estudiantes del Máster en Investigación e Intervención Socioeducativas, que colaboraron en la selección de materiales y en la preparación de las dinámicas docentes. En la sesión sobre refugiados tuvimos la ayuda de Tito Gutiérrez, bombero que colabora en labores de rescate humanitario marítimo en la isla de Chios (Grecia).

También aumentó el número de institutos a 7 (no se pudieron hacer sesiones en Cangas de Onís), con la incorporación del Colegio Santo Ángel (Pravia), del Colegio San Ignacio (Oviedo) y de los Institutos Sánchez Lastra (Mieres) y Escultor Juan de Villanueva (Pola de Siero). Los profesores coordinadores de esos centros fueron Ana Forés, Ignacio Álvarez, Pedro Álvarez, María Luz Sanz Navarro y Belén Noval. 

En el Curso 2016/2017 se realizaron 13 sesiones (sobre violencia de género, igualdad en centros de trabajo, personas refugiadas, discapacidad, pobreza y exclusión social y acoso escolar) con 455 estudiantes de ESO, Bachiller y Ciclos Formativos. 

Así pues, en estos dos años desarrollamos 22 sesiones de la Clínica en 8 institutos asturianos, lo que nos ha permitido llegar a 629 estudiantes. Esta tarea tiene, a nuestro juicio, una faceta de innovación docente y otra de intento de transformación social: la primera porque la Clínica ayuda a los estudiantes a entender mejor lo que es un grupo vulnerable, pues deben ser capaces de explicarlo a un público no experto, les permite acercarse a los grupos vulnerables desde una dimensión práctica; sirve para desarrollar un trabajo en grupo, con reparto de roles y enfoques jurídico, sociológico y pedagógico, y fomenta el debate y las habilidades explicativas y discursivas. En cuanto a la vocación social, la Clínica acerca la universidad a los institutos y al resto de la sociedad, transmite conocimientos y posibles pautas de actuación, permite combatir prejuicios de género, de raza, sobre la pobreza, la inmigración,… pero, sobre todo, trata de servir a los propios grupos vulnerables.


 

 

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