Elecciones en Estados Unidos (III): Una presidencia, hasta la fecha, masculina.

Como es bien sabido, la presidencia de los Estados Unidos –coloquialmente, POTUS (President of the United States)- ha sido desempeñada hasta la fecha exclusivamente por hombres; la propia “carrera” electoral hacia el Despacho Oval de la Casa Blanca también ha sido algo sin apenas participación de las mujeres, con muy pocas  excepciones, que se dieron, sobre todo, en las filas de formaciones minoritarias, como Gracie Allen, por el Surprise Party, en 1940; Linda Jenness, por el Socialist Workers Party, en 1972; Margaret Wright, por el People’s Party, en 1976; Cynthia McKinney y Jill Stein, por el Green Party, en 2008 y 2012, respectivamente,… En el caso de los partidos mayoritarios, cabe recordar en fechas recientes a Shirley Chisholm, que compitió con George McGovern por la candidatura demócrata, en 1972; en momentos más cercanos están Sarah Palin, que lo intentó en las filas republicanas en los comicios de 2008 –luego formó parte,como aspirante a la Vicepresidencia de la candidatura de John McCain, derrotada por el tándem Obama-Biden-, y Hillary Clinton, presente en las primarias de 2008 y 2016, por el Partido Demócrata; en las primarias de 2016 también se presentó Carly Fiorina por el Partido Republicano aunque abandonó la “carrera” el 10 de febrero tras las primarias de Iowa y New Hampshire. En el momento de escribir estas líneas, y a la vista de la ventaja clara que lleva sobre Bernie Sanders por la nominación del Partido Demócrata, parece evidente que en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016 Hillary Clinton tendrá, por vez primera en la Historia, opciones reales de convertirse en la primera Presidenta de Estados Unidos. 

Como es también conocido, esta postergación política de las mujeres no es algo privativo de la política norteamericana y ello se evidencia en el hecho de que en muy pocos países del mundo ha habido una mujer que haya desempeñado la presidencia de la república o la jefatura de un gobierno parlamentario: el Mapa 2014 de las Mujeres en Política, realizado por la Unión Interparlamentaria y ONU Mujeres muestra que, si bien los avances en la participación política de las mujeres son positivos en todo el mundo, los techos de cristal continúan firmes para las mujeres en los niveles más altos: así, mientras que ha aumentado el número de mujeres que forman parte de los Gobiernos y de los Parlamentos ha habido un descenso o estancamiento de las cifras de mujeres Jefas de Estado/Jefas de Gobierno y de las mujeres Presidentas de Parlamento. Y no deja de ser significativo que la Unión Interparlamentaria destaque que el porcentaje de mujeres parlamentarias se encuentra ahora en un nivel récord de 21,8 por ciento a nivel mundial.

Sin ir más lejos, en España el “techo de cristal” en la política estatal se ha situado en las Vicepresidencias del Gobierno y en las Presidencias del Congreso y el Senado pero ni en las pasadas elecciones del 20 de diciembre ni en las próximas del 26 de junio ninguna de las formaciones políticas, “emergidas” o “emergentes”, con más respaldo electoral tiene una candidata a la Presidencia del Gobierno. Sin olvidar que nuestra Constitución otorga preferencia al hombre sobre la mujer a la hora de la sucesión en la Jefatura del Estado.

Volviendo al caso estadounidense, en el desarrollo de la “Presidencia Imperial”, en la acertada terminología de Arthur Schlesinger, las mujeres se han visto relegadas al papel de “Primera Dama” o, coloquialmente, FLOTUS (First Lady of the United States), figura ausente en la política europea. Como es bien conocido, no es un “cargo oficial” ni tiene, por tanto, asignadas concretas funciones si bien la “Oficina de la Primera Dama” tiene entidad propia dentro de la Oficina Ejecutiva presidencial (Executive Office of the President), con gabinete y página web.

La importancia que en Estados Unidos se atribuye a este rol de la mujer se evidencia en el hecho de que cuando el Presidente no ha estado casado o ha quedado viudo ese papel lo asumieron mujeres de su familia, como Martha Jefferson Randolph, hija del presidente Thomas Jefferson; Emily Donelson y Sarah Yorke Jackson, sobrina e hijastra, respectivamente, del presidente Andrew Jackson, o Harriet Rebecca Lane Johnston, sobrina del presidente James Buchanan. Habrá que ver si, en el supuesto nada improbable de que Hillary Clinton sea elegida Presidenta en noviembre de 2016, su marido, y expresidente, Bill Clinton, asume el papel, permítaseme la expresión, en términos más coloquiales todavía, de FHOTUS (First Husband of the United States).

Texto publicado en La Nueva España el 7 de mayo de 2016.

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