La exclusión antidemocrática del derecho de voto de las personas reclusas.

Hace pocos días, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos -caso McHugh y Otros contra Reino Unido, de 10 de febrero de 2015,- ha vuelto a condenar al Reino Unido por mantener una legislación que priva del sufragio, con carácter general, a las personas reclusas: “The Court noted that it had found the statutory ban on prisoners voting in elections to be, by reason of its blanket character, incompatible with Article 3 of Protocol No. 1. It remarked that in Greens and M.T. v. the United Kingdom it had indicated that some legislative amendment would be required to make the electoral law compatible with the Convention. Given, however, that the legislation remained unamended, the Court concluded that, as in Hirst (No. 2) v. the United Kingdom, Greens and M.T. v. the United Kingdom and Firth and Others v. the United Kingdom, there had been a violation of Article 3 of Protocol Nº 1”.

El caso McHugh y Otros contra Reino Unido tiene especial relevancia pues reitera una jurisprudencia que data ya de 2005 -el caso Hirst (nº 2), sentencia de la Gran Sala de 6 de octubre- y porque afectó a un gran número de personas (1.015) que no pudieron votar en una o más de las elecciones celebradas en 2009, 2010 y 2011. La contumacia del Reino Unido en el incumplimiento del Convenio Europeo de Derechos Humanos ha merecido la censura del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en los casos Greens y M. T., de 23 de noviembre de 2010, y Firth y otros, de 12 de agosto de 2014. Aunque no ha sido el Reino Unido el único Estado condenado por vulnerar el derecho de sufragio de los presos; también lo fueron Austria: caso Frodl, de 8 de abril de 2010; Rusia: caso Anchugov y Gladkov, de 4 de julio de 2013, y Turquía: casos Söyler, de 17 de septiembre de 2013, y Murat Vural, de 21 de octubre de 2014.

La razón que esgrime el Tribunal Europeo de Derechos Humanos es que se impone una “restricción global a todos los reclusos condenados que cumplen su pena y se les aplica automáticamente cualquiera que sea la duración de su pena e independientemente de la naturaleza o gravedad del delito que hayan cometido y de su situación personal. Es necesario considerar que dicha restricción general, automática e indiferenciada a un derecho consagrado por el Convenio y de una importancia crucial, sobrepasa el margen de apreciación aceptable, por muy amplio que sea, y es incompatible con el artículo 3 del Protocolo número 1”.

Compartiendo la conclusión me parece mucho más acertada, en términos democráticos, la argumentación que han dado los Tribunales Supremos de Canadá y Sudáfrica: el primero concluyó (asunto Sauvé v. Canada (Chief Electoral Officer), de 31 de octubre de 2002, que el artículo 51(e) de la Ley Electoral de Canadá de 1985, que negaba el derecho a voto de toda persona internada en una institución correccional cumpliendo una sentencia de dos o más años, era inconstitucional porque negar a los reclusos el derecho al voto es perder un medio transmitirles valores democráticos y responsabilidad social, es contrario a los principios de no exclusión, igualdad y participación del ciudadano e incompatible con el respeto de la dignidad humana, núcleo de la democracia canadiense y de la Carta de Derechos y Libertades; por su parte, y ya en 1999, el Tribunal Supremo de Sudáfrica, estimó –August and another v Electoral Commission and othersque en la Constitución sudafricana el derecho de todo ciudadano adulto a participar en las elecciones legislativas se enunciaba de manera absoluta, subrayando la importancia de este derecho: “La universalidad del derecho de voto es importante no sólo para la nación y la democracia. El hecho de que todos los ciudadanos sin excepción gocen del derecho de voto es un signo de reconocimiento de la dignidad y de la importancia de la persona. En un sentido literal significa que toda persona es importante”.

Me extiendo sobre estas cuestiones en El derecho de voto: un derecho político fundamental (puede descargarse en formato pdf).

Anuncios

4 pensamientos en “La exclusión antidemocrática del derecho de voto de las personas reclusas.

  1. Don Miguel Angel. Hacía bastante tiempo que no entraba en su blog, pero espero que pueda ver este comentario. Hoy lo ha hecho y me encontrado con esta STEDH. Veo que el Reino Unido ha vuelto a ser condenado por el TEDH. Según su resumen del caso, la imposibilidad de ejercer el derecho al voto por parte de los reclusos en el Reino Unido ya había sido censurado anteriormente por parte del Tribunal de Estrasburgo. Entiendo que pese a las anteriores condenas, el Reino Unido ha continuado impidiendo a sus reclusos que pudieran ejercer ese derecho. ¿Sabe usted si ha sido así?. En esta última sentencia no dice que el Estado británico deba, por ejemplo, cambiar su legislación o hacer lo que sea necesario para permitir el derecho al sufragio activo de los reclusos. Es lo que tiene la declaratividad de las SSTEDH. Por el contrario, y según la traducción que he hecho del inglés, parece dar a entender que el reconocimiento de la violación por parte de las autoridades británicas constituye justa satisfacción para los demandantes. Si es así, no me extraña que ni antes, ni ahora con esta sentencia, el Estado británico mueva un solo dedo para permitir que los reclusos puedan ejercer su derecho al sufragio. Como creo haber comentado alguna vez en su blog, los Estados adheridos al CEDH suelen hacer todo lo posible para soslayar o directamente desobedecer las SSTEDH. A nadie le gusta que le señalen y más cuando son instancias judiciales exteriores. ¿Qué le parece?.
    Un saludo, Carlos.

    • Estimado Carlos, disculpas por la demora en la respuesta; sí, ya hay varias condenas anteriores al Reino Unido por este motivo. Coincido con su análisis; en un sistema como el español una declaración de esta índole por parte del TEDH se podría invocar por un tribunal para plantear una cuestión de inconstitucionalidad y así el Tribunal Constitucional podría entrar a enjuiciar tal previsión, que, estuvo vigente, aunque en un formato diferente, en el Código Penal español hasta 1995. En el caso del Reino Unido parece que el Gobierno no se siente concernido por las condenas del TEDH, al menos en este ámbito. Lamentable.

  2. Don Miguel Angel, gracias por su contestación. Sinceramente, pensaba que dependiendo de qué delitos, aún seguía vigente en nuestra legislación la prohibición del derecho al sufragio activo, pero usted me lo ha señalado y efectivamente acabo de comprobarlo. Además de esta circunstancia, este caso vuelve a poner de manifiesto que aún siguen siendo muchas las ocasiones en que cualquiera vuelve a preguntarse para qué sirve el TEDH si en muchos casos, y algunos mucho más graves como los que tienen que ver con el derecho a la libertad, son abundantes los países que, podría decirse y perdón por la expresión, se ríen del TEDH cuando éste los condena. Como bien sabe, el Comité de Ministros supervisa la aplicación de las condenas, y éste está formado por representantes de cada uno de los Estados firmantes del CEDH. Parece que no se atreven a decirle a los británicos que las SSTEDH hay que aplicarlas aunque te disgusten, como hizo España en el Caso “Inés del Río”. Ya sé que muchos autores han señalado que el sistema de defensa de los DDHH del Convenio es el más avanzado que existe en el mundo y que que está muy bien ser miembro del CEDH porque te da una pátina de credibilidad y de respetabilidad internacional en el siempre resbaladizo tema de los DDHH, pero ¿cuando van a tomarse en serio los países europeos esta cuestión?.
    Gracias por sus comentarios, Carlos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s