Rescate a España o cómo se cumplen, una vez más, las leyes fundamentales de la estupidez humana.

Carlo Cipolla fue un prestigioso historiador de la economía que escribió, junto a numerosos libros, uno muy recomendable en todo momento e imprescindible en la situación actual: Allegro ma non troppo. La segunda parte de esta obra está dedicada a las Leyes fundamentales de la estupidez humana,  que Cipolla explica con suma precisión: la Primera Ley Fundamental impide la atribución de un valor numérico a la fracción de personas estúpidas respecto del total de la población: cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación. De acuerdo con la Segunda Ley Fundamental, o Ley de Hierro, la probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona. Según la Tercera Ley Fundamental, o Ley de Oro, una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.

¿Y dónde radica el peligro de la estupidez? En que la persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente de que es un malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Al contrario que todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora. Con la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente.

Pues bien, si según la Segunda Ley Fundamental, la fracción de gente estúpida es una constante E, que no se ve influida por el tiempo, espacio, raza, clase o cualquier otra variante histórica o sociocultural, un país en ascenso tiene también un porcentaje insólitamente alto de individuos inteligentes que procuran tener controlada a la fracción E, y que, al mismo tiempo, producen para ellos mismos y para los otros miembros de la comunidad ganancias suficientes como para que el progreso sea un hecho. Por el contrario, en un país en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual a E, pero en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos refuerza, inevitablemente, el poder destructivo de la fracción E de los estúpidos, y conduce al país a la ruina.

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Un pensamiento en “Rescate a España o cómo se cumplen, una vez más, las leyes fundamentales de la estupidez humana.

  1. MUcho me temo, kerido Miguel, k el tema del rescate no va de estupidos, k haberlos haylos, si no de makiavelicos malvados y mezkinos capaces de los k sea por su propio interes.

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